Estrella y Angel

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Estrella y Angel

Mensaje por Khylen el Vie Mar 11, 2011 10:09 pm

Este en un fan fic que empece con mi personaje y el de Dharwen, mientras roleabamos y nos inventamos una historia, empece a hacerla pero al final no la termine por que pienso empezar a hacerla en comic xD (cambiando las cosas del wow) Espero q les guste.



Prologo 1
Tras haber encontrado Quel´thalas en ruinas y de unirse con los más bravos luchadores a la batalla contra la Plaga en Lordaeron, Kael´thas se alió con los Naga, una raza de Serpientes-Humanoides acuáticos liderada por Lady Vashj. Los Humanos al ver tal acto por parte del Príncipe de los elfos de sangre, le apresaron condenándolo a muerte. Lady Vashj, acudió en su ayuda, conduciéndoles a un nuevo terreno…conduciéndole hacia el Portal Oscuro…
Las hojas anaranjadas de los arboles caían como de costumbre por las afueras de Lunargenta. La ciudad de los elfos de sangre se veía prospera, tras la condena que pusieron los Humanos a los elfos de sangre, la Horda ya no los trataban como enemigos, al contrario, se veía que empezaba a haber un vínculo con ellos, por lo tanto no era de extrañar el ver por las calles de Lunargenta a un Orco, Tauren, Troll o un no muerto, convirtiéndose así en una de las capitales importantes de la Horda. Había un gran movimiento por parte de los elfos de sangre. La ciudad se estaba recuperando poco a poco, parte de ella estaba totalmente reconstruida, pero se notaba algo de inquietud por parte de los elfos. Las ultimas noticias que habían escuchado sobre su príncipe, era que había traspasado el Portal Oscuro, donde se encontraba un nuevo mundo…un gran poder. Muchos de los elfos de sangre empezaban a trasladarse hacia las tierras devastadas, con la intención de atravesar el Portal Oscuro y adentrarse así hacia el nuevo continente conocido como Terrallende.
La familia Vardamir tras haber estado durante varios años inactivos en la lucha por la llegada de su hija, decidieron que era hora de volver a aquellas aventuras que hacían pero ahora con un miembro mas en la familia. No hacia mas de dos días que llegaron a Lunargenta, en busca de mas información sobre el nuevo continente. Se habían alojado en una de las posadas, no esperaban estar mucho en la Ciudad, como mucho estarían una semana. La hija, de ocho años de edad (aparentemente humanos) era la viva imagen de sus padres, con el espíritu aventurero de la familia, pero las travesuras de ella eran superiores a todo. No podía estarse quieta ni un solo segundo a cada momento quería estar haciendo algo y era por eso mismo que había aprovechado un despiste por parte de sus padres para escaparse e irse por las afueras de Lunargenta. Tenía avisado miles de veces por sus padres que el salirse de las afueras podría resultar peligroso y más en esos tiempos de confusión. Pero poco le importaba a la pequeña elfa las advertencias de peligro, ella sola se había aventurado a ir desde Lunargenta hacia la Isla del caminante del Sol, no estaba muy lejos, pero para una niña y con los enemigos que había alrededor era muy peligroso. Pero allí llego, curiosa, mirándolo todo a su alrededor. De repente algo tapo su vista, había chocado con un joven elfo, tirándola al suelo por el impacto.
-Ey pequeña, este no es lugar para ti, deberías de estar en la ciudad, este es un sitio peligroso lleno de enemigos. –El elfo le sonrió cariñosamente, teniéndole la mano para ayudarla a levantar, agachándose para hablar con ella.
-¡Yo no tengo miedo!-No hizo caso a la mano del elfo y se levanto ella misma como si no hubiera pasado nada. Le echo una mirada de reojo y vio que tenia empuñada una espada.- ¿Qué haces con esa espada? ¿Eres un aventurero?
-Exacto pequeña -le sonrió- aquí tenemos que venir todos los elfos cuando empezamos nuestros primeros pasos para empezar nuestra aventura como luchadores. Como ves, acabo de empezar mi entrenamiento en mi aprendizaje como paladín.
Sus ojos estaban completamente abiertos, emocionados, al ver que había un recién aventurero delante de ella.
-¡Yo quiero ser también una aventurera! ¡Seré tan fuerte como mis padres y derrotare a todos los malos!
El elfo no pudo contener la risa y se echo a reír incorporándose, poniendo su mano sobre la cabeza de la niña.
-Aun te quedan unos cuantos años para poder sostener una espada, pero si quieres saber mas sobre como convertirse en un aventurero, sube esas escaleras y ve recto, encontraras dos edificios donde allí están los maestros de clases y la gran instructora Magistrix Erona–El elfo señalo con su otra mano hacia el norte, a la pequeña no le gusto mucho ese gesto que hizo en poner su mano sobre su cabeza, asique rápidamente se la quito, apartando la mano del elfo.
-¡No soy una cría!
Diciendo esto, la pequeña le saco la lengua y enseguida se encamino hacia las escaleras para subirlas, dejando atrás al joven elfo. Se dirigía para ir hacia el norte, pero una gran torre le llamo la atención. La curiosidad le hizo olvidar a los instructores, asique cambio de dirección para dirigirse hacia esa torre, la llamada academia Falthrien.



Los alumnos atendían callados y completamente atentos al profesor. La academia Falthrien era conocida por la escuela arcana de los elfos de sangre. De ella salían los guerreros mas poderosos, sus nombres eran respetados y temido por sus enemigos. Pero no cualquiera podía llegar a entrar en la academia, los mismos altos elfos elegían a sus alumnos, y estos, tenían que estar noche y día sin entretenimientos, estudiando los poderes arcanos estrictamente sin la opción de volver con sus familias criándose en la academia. Tras la academia, había una organización oculta, la secta Vardainiel. Se dejaban guiar por sus propias emociones y misiones, actuando a veces de la forma que ellos consideraban justa. Observaban a cada alumno en secreto, hasta que veían cuales eran los mejores, dejando a los demás como si ya no existieran. Cuando los estudiantes llegaban al ultimo nivel tras años y estaban completamente preparados para enfrentarse a cualquier enemigo, los Vardainiel se ponían en seguida en contacto con ellos, otorgándoles mas poder de lo que ya tenían. Así eran los Vardainiel, solo los que demostraban tener un poder oculto podían entrar.
La sala estaba en silencio, nadie hablaba, ni siquiera el tutor. Ningún estornudo, ninguna pestañeo…silencio absoluto. Los pequeños elfos, tan solo con seis años, ya habían sido instruidos para obedecer sin rechistar. EL tutor dio unas palmadas y los pequeños se levantaron formalmente, saliendo uno en uno de la sala, sin hablarse entre ellos, colocándose sus capuchas de sus uniformes haciendo que cada alumno estuviera tan solo concentrado en lo suyo, sin poder hablar con nadie más. Había llegado la hora de un descanso, donde los elfos podían salir a los jardines de la academia, sin alejarse de sus terrenos.



La pequeña elfa se acercaba a la academia, mirando hacia todas las direcciones de aquellos terrenos. Se fijo que varias figuras de todos los tamaños salían silenciosamente de la puerta principal. Esa actitud le llamo mucho la atención, pues eran elfos de todas las edades, por lo tanto había muchos niños, estaban allí, sin jugar, tan solo concentrados en sus pensamientos aunque estuvieran fuera de las aulas. Una pequeña figura tropezó, cayendo al suelo, pero nadie le ayudaba a levantarse, cada uno estaba en sus pensamientos. En seguida la pequeña elfa fue donde la figura encapuchada para ayudarla a levantarse.
-¿Estas bien?- Inco su rodilla en el suelo para agacharse y verle el rostro, a ver como se encontraba. Era una elfa rubia, de unos seis años.
-Si…Estoy bien...- Nunca antes la habían ayudado, y ese gesto le extraño tanto que alzo la vista para ver de quien se trataba. Las dos pequeñas se miraron a los ojos por un largo tiempo. –Disculpa...-Rompió el silencio que hubo y se levanto en seguida, girándose para irse.
-¡Espera! ¿Por qué te vas? Estos parecen muy aburridos…todos tenéis esas capuchas puestas…apenas podéis miraros. Sois raros.
-Somos así por que somos fuertes. –La más pequeña de las dos se paro, girándose para mirar de nuevo a esa extraña elfa, nunca antes vista.
-Bah…¡Yo también soy fuerte! Y no voy así como vosotros…-La miro determinadamente y se acerco a la pequeña rubia, retirándole la capucha, dejando su rostro y sus cabellos rubios al aire- ¿No ves? Así esta mucho mejor. ¿Como te llamas?
La elfa quedo algo sorprendida por ese gesto...la verdad es que nunca había estado fuera de la academia sin la capucha puesta, sentía como el cálido sol acariciaba sus mejillas.
-Thiferet Daerwen ¿y tu?
-Maick Vardamir–Se llevo inmediatamente las manos a la boca –¡No debí decirlo! Mis padres me reñirán por decir mi verdadero nombre…
-¿Por que te irían a reñir?
-No se…desde que llegamos a las tierras de Lunargenta siempre me repiten lo mismo…-Maick empezó a imitar a sus padres de forma graciosa- No salgas… ¡No hables! ¡Nunca digas tu nombre!
Thiferet no pudo contener la risa ante las imitaciones de Maick, era algo raro para ella, nunca había reído a lo largo de sus seis años, todo había sido meditación, poder y aprendizaje. Realmente le estaba gustando ese cambio en su rutina.
-Bueno…también me dijeron que no saliera de la posada…y aquí estoy…-Maick empezó a reírse a carcajadas- Se ve que no tengo remedia… ¿Quieres venir y jugar conmigo?
Unas pisadas sobre la hierba se acercaron, una de las mas altas figuras se habían acercado hasta las dos pequeñas. Inmediatamente Thiferet se puso la capucha por encima susurrando un lo siento, girándose y yendo hacia adentro de la academia. Maick se quedo totalmente extrañada con aquella chica y aquel lugar. Al decir su nombre se acordó de lo que su madre le repetía una y otra vez asique decidió volver a la posada cogiendo camino hacia Lunargenta.
-Daerwen… ¿A qué se debía ese comportamiento?
El alto elfo había conducido a la pequeña hacia una sala donde parecía un despacho.
-Lo siento Maestro, no se volverá a repetir. –Thiferet recordó completamente la conversación con Maick… “¡Yo también soy fuerte!”. Tenía que decir algo para que su maestro no sospechara de su conducta – La vi que estaba por los jardines y que no pertenece a la academia, vi un gran poder en ella y por eso quería estudiarla.
Una sonrisa se dibujo en el rostro del Maestro.
-No esperaba menos de ti Daerwen, la mejor alumna desde hace años en la academia. Yo también note un gran poder en ella, ¿sabes de donde viene? Es raro, esa elfa debería de estar en esta academia…
- Solo se que se hospeda en la posada…
-¿Y su nombre?
-Maick…Vardamir.
-¡¿Qué?!- El elfo se agito enseguida –¡Los Vardamir! ¿Aun existen? Como osan aparecer…Puedes retirarte Daerwen, has hecho un gran trabajo.
Era la primera vez que Thiferet no estaba satisfecha con lo que había echo, no sabia que tanta importancia tendría ese apellido para volvió así a su maestro, y fuera lo que fuese no tenia buena pinta. Inmediatamente salió del despecho, sabia que algo tenia que hacer lo antes posible. Intuía que aquella chica que acababa de conocer corría peligro. Quería avisarla pero no podía salir de la academia, desconocía el camino hacia la ciudad, era imposible avisarla…Pero la mente astuta de la pequeña enseguida se puso en marcha tenia que crear el rumor, pero fuera de la academia, sabia muy bien que lo más rápido que había en el mundo eran los rumores. Salió corriendo hacia los jardines, estaba en el extremo de los jardines...por allí solían pasar miles de elfos aventureros, que empezaban sus aventuras gracias a la maestra Magistrix Erona. Por suerte enseguida vio a un aventurero, pero no era nuevo llevaría ya sus años en batallas, cabalgando sobre su montura.
-Señor, perdone. ¿Te diriges a Lunargenta?
-Si, ya termine todos los negocios que podía hacer aquí. ¿Acaso quieres algo pequeña?
- Hay un rumor…los Vardamir están aproximándose a Lunargenta, pronto llegaran y correremos gran peligro, se lo escuche a mi Maestro, tienes que avisar a todos los ciudadanos.
-Los Vardamir… correrían un gran peligro si vinieran, se derramaría bastante sangre…pero yo tenia entendido que ya no existían. Hare correr la noticia…
El elfo ordeno a su Zancudo que corriera, dirigiéndose rápidamente sin ningún entretenimiento a Lunargenta.

-¡Maick! ¿Donde te habías metido?
La pequeña elfa llego a la posada, sus padres estaban nerviosos, intranquilos, preparando sus bolsas de viaje rápidamente.
-¿Qué pasa?
-No hay tiempo Maiky, tenemos que irnos ya.
Teniéndolo todo listo, los tres salieron de la posada, cuidadosamente, sin llamar mucho la atención. La gente parecía cuchichear, hablaban en voz baja, las calles estaban muy extrañas. La familia consiguió salir de Lunargenta, pero a lo lejos vieron las figuras encapuchadas de los altos rangos de la secta Vardainiel, tenían que hacer todo lo posible para salvar sus vidas.

Khylen
Administrador
Administrador

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 16/01/2011
Edad : 29
Sexo : Femenino

Ver perfil de usuario http://invictus.foros.bz

Volver arriba Ir abajo

Re: Estrella y Angel

Mensaje por Khylen el Vie Mar 11, 2011 10:10 pm

Esta esta sin arreglar, cambiando algunos nombres por q no me acorbada de como les llame a muchos XDD y ta en vez de el nombre la descripcion rapida xD (en el worl lo tengo en rojo xD)

Prologo 2
Un pequeño remolino de viento se origino en el suelo, levantando unas cuantas hojas secas que se encontraban por los alrededores. La muchacha que lo observaba escrutaba la escena minuciosamente.
Una niña que pasaba por allí de pronto se detuvo y fijo su vista en esa persona con túnica negra. No le veía la cabeza pero no perdió detalle de cómo levantaba un poco la mano, poniéndola recta, apuntando con su dedo índice al suelo.
-Carairiel vamos, no te detengas- Gruño su madre, mirando después con desprecio a la pequeña figura que había perturbado a su hija – No debes acercarte a esas personas – Le dio la mano y marcharon de allí con paso rápido.
-Aquí estabas…- Una voz ronca y seria provoco que quien se escondía tras una túnica bajara el brazo, dándose la vuelta con lentitud – No deberías dejarte ver antes del ritual, es peligroso- Le advirtió.
Quien hablaba era un elfo de sangre, alto y con el rostro más pálido de lo normal. Sus facciones duras le dan un aspecto frio y siniestro que se resaltaba aun más con el tono de su voz.
-Perdón maestro, me entretuve en el camino- Se excuso, su voz sonó tranquila, falta de sentimientos, de vida
-No pasa nada- Le quito importancia al asunto- Es tu naturaleza el ser observadora, pero eso puede traer disgustos a veces. Ahora – Se acerco hacia ella, posando su mano en el hombro de la joven- Regresemos con el grupo, no debemos hacerles esperar, Thiferet.- La adolescente asintió, ya habían pasado ocho años desde que vio aquella niña… una niña la cual le dio esperanzas, de ver que tras todo eso podría haber algo completamente distinto, pero le daba miedo ser débil así que prefería seguir allí, donde día tras día se sentía con más poder.
El aposento se encontraba a oscuras, con tan solo una vela iluminando la amplia estancia. Se distinguían dos sombras, se encontraban la una frente a la otra. El aspecto general de la habitación era muy lúgubre.
-¿Qué tal van los preparativos Vehiron?- Pregunto una voz áspera.
- Perfectamente mi señor… Todo marcha según lo planeado. Si continuamos así los Vardainiel se verán inmiscuidos totalmente en la política y decisiones de Lunargenta…
-Maravilloso… ¿Están los pupilos preparados? No quiero que nada falle… Si eso ocurre tendría que tomar cartas en el asunto personalmente… y es una medida que no gustara a nadie… ¿Comprendes lo que quiero decir, senescal?- Le miro con una sonrisa macabra en el rostro, apoyando su espalda en el respaldo de la silla. Esa frase puso algo nervioso al otro interlocutor, tratando de recomponerse con rapidez para no parecer temeroso.
- Totalmente preparados… Harían cualquier cosa sin protestar. El grupo por el que tanto hemos esperado está listo para…participar- Sonrió.
-Pon el plan en marcha y avísame si sucede algo.
Ambos se despidieron con un movimiento de cabeza el senescal salió del despacho inmediatamente, al contrario de Vehiron que se había levantado de la silla pero no para salir, si no para mirar tras los cristales de la ventana, donde podía apreciar claramente la ciudad de Lunargenta habitada por toda las razas de la horda.
-Malditos traidores…como pueden hacer esto a nuestra propia raza…como pueden enfrentarse a nuestro príncipe Kael´thas…
Desde aquella ventana se podía ver perfectamente el movimiento que tenia cada vez más los elfos de sangre. Kael´thas se había unido a Lady Vashj y justo a esta con Illidan, quedándose en el castillo de la tempestad. Rommath hacia un par de años trajo un mensaje, diciendo que algún día Kael´thas volvería, pero los años pasaban y los elfos de Lunargenta se sentían abandonados por su príncipe, se estaban dando cuenta de que solo se estaba moviendo por su ira, por lo que cada vez había más desconfianza. Rommath se había encargado de Lunargenta en estos años, enseñaba las fuerzas arcanas a los jóvenes elfos con la ayuda de (la instructora). En un principio había querido cambiar los hábitos de la academia (tal), pero los (la secta) se habían negado rotundamente comenzando así un claro enfrentamiento entre ellos. Aun así, Rommath quiso dar oportunidades a los elfos que no eran escogidos por la academia, para él, cualquiera podía ser un gran guerrero.
Cerró los ojos, dio la espalda a la ventana y se dirigió hacia un viejo mueble, sacando unas viejas hojas, donde claramente se podía ver el título de “Academia Vardamir”.
-Esto ya pasara a la historia…los Vardamir…esos traidores ya no existen, y es por eso, que esta academia no necesita recordar lo que anteriormente fue, hemos crecido, nuestros alumnos están repletos de poder y es por eso…que nuestro plan…el plan de hacernos con Lunargenta, echando a todos esos traidores y así salvar la raza ha llegado a su fin. Hoy será cuando destierre a ese traidor de la raza…Rommath…amigo de los Vardamir.
Se abrió la puerta, un encapuchado entro al despacho junto a un pequeño ser, un diablillo que susurraba cosas. El visitante tomo asiento.
-Estás haciendo esperar a muchos-miro determinadamente los papeles que llevaba Vehiron en la mano-¿Aun conservas ese material? Los (secta) no tenemos nada que ver con el pasado, ahora somos completamente como debemos de ser.-Una sonrisa se dibujo bajo la capucha.
-Por eso mismo…debemos de eliminar la vergüenza de haber tenido vínculo con los Vardamir en el pasado.- Mientras que sostenía los papeles con una mano, la otra se coloco debajo de estos, surgiendo de la palma de su mano unas llamas de fuego las cuales quemaron aquellos papeles, convirtiendo en cenizas el pasado. Una sonrisa aparecía en los labios de (maestro)-¿verdad…maestro nombre? Hace mucho tiempo que no te veía…desde aquella noche en la cual la ultima sangre de los Vardamir fue derramada.
Se retiro la capucha, con lentitud, mostrando un rostro algo envejecido con pelo plateado grisáceo por los años que había vivido. Parecía un elfo bastante paciente y calmado a pesar del gran poder que llevaba en su interior.
-Los Vardamir…-se levanto con calma de la silla, empezando a andar por el despacho tranquilamente mientras hablaba seguido por el pequeño diablillo- Creadores de este edificio…usando las enseñanzas arcanas a cualquiera que a ellos se le antojara durante miles de años…Tan solo era un crio cuando entre a esta academia, llena de jóvenes aventureros humanos que venían a aprender el poder de las artes arcanas cuando aun éramos Aliados. Lleno de elfos sin ningún poder interior…todos eran admitidos, era un descontrol. Intolerante. Me sentía sucio en ese entorno, nosotros no éramos unos cualquiera, pero la ciudad estaba de acuerdo con esas ideas que sería una ayuda cuando una guerra viniera y estar así preparados para la lucha y así pareció ser en la batalla contra la plaga de Lordaeron, en la cual participe siendo ya uno de los altos cargos en la academia junto a Ireth Vardamir. Pero se creó aquel perjuicio en el cual nuestro príncipe Kael´thas se vio obligado a aceptar la ayuda de Lady Vashj y los humanos…humanos que habían estado en mi propia enseñanza, nos apresaron…condenándonos a muerte. Unos humanos que habían usado nuestra sagrada magia para apresarnos, derramando sangre de elfos…-el ya anciano elfo se sentó de nuevo sobre la silla.
-Por eso mismo desterramos a los Vardamir de esta academia condenándolos a muerte por nuestra parte, por insensatos. Aprovechamos ese acto para cambiando el nombre de la academia. Nuestro señor Kael´thas habría hecho lo mismo.
-Los Vardamir eran poderosos por naturaleza- los ojos de este se clavaron sobre su antiguo alumno- mucho más poderosos que yo. -Vehiron abrió más sus ojos, nunca había visto alguien que fuera más fuerte que su maestro a pesar de haber vivido toda su vida entre el poder- Por suerte contábamos con un gran número de seguidores y ya nos hacíamos llamar los Vardaniel por nuestra querida academia, eliminando a todo Vardamir existente. Fue así como me hice con el poder de esta academia, aunque claro, para muchos elfos éramos unos extremistas con nuestras ideas, elfos que no tienen ningún don y aun así quieren poder…indeseables…Tuvimos que poner entonces el nombre de gran aprendiz F. Pero al fin… después de tantos años veré el fruto de la semilla que plante.
Se volvió a levantar una vez más, acercándose a su oyente. Alzo su brazo y al instante una ola de fuego envolvió al mueble que en menos de un segundo desapareció, dejando solamente cenizas. Había calcinado el mueble.
-Así está mejor, empezaremos de cero con nuestro poder. Este acontecimiento…no me lo podría llegar a perder por nada del mundo. Vámonos, ya es la hora.



Entre los arbustos, escondida, veía figuras encapuchadas acercándose a otras dos figuras. Dos silbidos, dos figuras animaladas, una batalla…un enfrentamiento bastante fuerte, acabando con derramamiento de sangre. Abrió los ojos de golpe, aun no había amanecido. Habían pasado ocho años desde la muerte de sus padres por parte de los Vardainiel.
-¿Estás segura de lo que vas a hacer Mäick?
Una Tauren apareció a su lado, tras el asesinato de los padres de Mäick, esta estuvo vagando sin rumbo alguno, hasta que una Tauren la ayudo, dándole un segundo hogar, enseñándole el arte de la supervivencia. Durante estos años las dos habían permanecido juntas, era como una segunda madre para la elfa.
-Sí. Sabes perfectamente que he estado aprendiendo algo de ingeniera para esto. Los Vardainiel… no puedo dejar que sigan viviendo…-el puño de esta se cerró con fuerza.
-Si estas decidida y no tienes ningún temor… te dejare ir, ya tienes dieciséis años, te has hecho mayor. Pero recuerda...que tienes que ir con mucho cuidado.
-Lo tendré. –Mäick se hecho su mochila al hombro, esta estaba cargada de materiales para ingeniería, especialmente para crear explosivos.- Por si acaso…muchas gracias por todo lo que has hecho por mi…Kimahra, has sido como una madre para mí.
La Tauren asintió con la cabeza. Mäick cerró los ojos, dándose la vuelta, para llegar a cabo su venganza. Empezó a caminar, y no pudo evitar mirar hacia atrás, donde una figura leónica se abría paso entre los arboles alejándose de ella.
-Volveré Kimahra…



Lluvia, precipitación de gotas de agua, la capacidad de adaptarse al medio en el que estuviesen, de regresar a su estatus inicial evaporándose para continuar con una cadena que nunca se acaba…que nunca se acaba…
La joven cerró su puño, aprisionando en su mano el agua que había capturado al sacar la mano por la ventana. Vano intento, pues la materia consiguió escapar de su atadura poco después.
El agua ahora liberada se esparcía por la mesa, vagando libremente, siguiendo su camino… que de pronto volvió a su origen cuando la muchacha poso su mano caliente en la mesa, evaporando una pequeña cantidad. Su conjuro no era aun todo lo poderoso que pronto seria, tampoco buscaba muestras de poder, solo quería perderse ante las reacciones que acontecían y de las que ella era participe.
-Thiferet- La joven sintió que la llamaban, pero no miro rápidamente, tan siquiera movió la cabeza ni hizo gesto alguno, continuo absorta en su mundo -¡Thiferet!- Volvieron a llamarla, esta vez un grito se apodero de la silenciosa sala, pero ni aun así se digno a mirar.
-Materia… Lo contrario de lo que constituye al alma… Es algo real…que percibimos con nuestros sentidos…- El agua termino de evaporarse- Entonces… ¿De que esta echa el alma? Porque no podemos tocarla...ni verla… Es algo… ¿Irreal?- Lentamente busco el rostro de quien la había llamado, posando su mirada penetrante en la de el-¿Profesor?
Este sonrió y se acerco a la letrina, con un gesto de satisfacción en su rostro.
-El alma es la esencia de los perdedores… Se escudan en ella para cuando se equivocan… para cuando no son capaces de hacer algo… Se dejan guiar por los sentimientos, el querer… y otras cuantas cosas que solo les sirve para ser mas patéticos aun. Para ellos el alma es quien informa al cuerpo de todo lo que sucede a su alrededor… de cada minúscula cosa, hasta de lo que sienten… ¡Bah! Son chorradas- La mayoría de alumnos que estaban presente asintieron aunque no aplaudieron, les estaba prohibido pues eso era igual a dejarse llevar por una emoción.
- Siendo así…- Reflexiono unos instantes- ¿Yo no tengo alma, maestro?- Negó suavemente con la cabeza- No comprendo del todo… ¿Que es lo que siento cuando recibimos la salvación del cuerpo?
-Lo que sientes son tus obligaciones, Thiferet. Aprender mediante controlar los impulsos del cuerpo… Nosotros no necesitamos de alma, eso es algo que tan solo sirve para alejarte de los objetivos, si uno se aleja de las metas…no merece nada más que la muerte ¿Comprendes? Vivimos rodeados de pecados y de seres que no comprenden nada…Somos- Se rio con malicia- los encargados de cambiar eso- La muchacha asintió, volviendo a fijar su vista en la lluvia que caía mansamente, luego salió de la estancia junto a Vehiron, que le informaba de la importante misión que tendría que llevar a cabo, no sin antes colocándose sus capuchas.
Legaron a la sala de reuniones, donde allí estaban todos los miembros de los Vardaniel, tanto los antiguos miembros como los nuevos que se empezaban a incorporarse gracias a la academia, aunque solo los más acercados a los altos rangos, que eran los mejores estudiantes, entraban en los ideales. Una de ellas era Thiferet, aun no había terminado con sus estudios y ya estaba cogiendo fama entre ellos por su gran poder. Habían diez sillas sobre un soporte algo más alto que el suelo, eran como tronos con bordes dorados típicos de los elfos de sangre. Todos estaban ocupados menos un trono.
-Tengo que dejarte aquí, Thiferet. Ya sabes cuál es mi sitio.
-Si maestro.
La muchacha se quedo cerca de la puerta, la sala estaba repleta así que no pudo avanzar hacia adelante. Vahiron se sentó en su correspondiente silla y acto seguido una figura se subió a la plataforma colocando delante de todos, dando la espalda a los diez miembros que estaban sentados. Todos con sus capuchas puestas.
-Hermanos míos, por fin nuestra esfuerzo se verá recompensado. Muchos años han pasado desde que funde este linaje – por la voz se veía claramente que era el nombre maestro de Vehiron- queriendo hacer a los elfos de sangre únicos, respetuosos y llenos de poder. En nuestro camino hemos visto muchos traidores, pero ahora…es intolerable lo que está pasando en Lunargenta, llena de razas distintas, dando poder arcano a todos los que quieran. Por eso mismo, por el bien de los elfos y nuestro Señor Príncipe Kael´thas, desterraremos a Roommathh y a todos sus seguidores. Hoy mataremos a todos los traidores de nuestra raza.
Quedo en silencio un momento y miro a sus hederos de la secta.
-Ellos ahora son el futuro, un futuro prospe…
Las puertas se abrieron de par en par, dos elfos que estaban haciendo guardia delante de la puerta de la sala para que no entrara algún alumno despistado, entraron alarmados.
-¡Intrusos! ¡Mis señores, alguien se ha colado en nuestra academia!
Los diez herederos se pusieron en pie, inmediatamente una explosión se escucho desde los edificios más bajos. Ante esto los altos rangos de la secta se abrieron paso entre los demás saliendo inmediatamente de la sala para irse hacia un despacho. Algunos alumnos fueron corriendo hacia sus maestros, los cuales también se iban hacia el despacho, preguntando que deberían de hacer.
-Operación defensa, ya sabéis vuestra posición, no podemos dejar que llegue a nuestra piedra de poder arcana... ¡TODOS! Hay que detener a ese traidor, lo quiero vivo, aun que… si no os queda de otro remedio…matarlo a sangre fría.
Uno de los maestros ordeno. Otra explosión más cerca de ellos… algunos cristales de la ventana que estaba en la sala se rompieron. Alguien estaba poniendo explosivos por el edificio, subiendo cada vez más arriba. Las explosiones empezaban a ser más seguidas, y con ellas muchas vidas de jóvenes elfos, la academia empezaba a ser un caos por parte de algunos, pero los Vardaniel estaban preparados para la defensa en busca del traidor mientras que los altos rangos, sin sus capuchas puestas, debatían sobre el asunto.
-¿Quién puede ser el que esté haciendo todo esto?
-No será alguien de Lunargenta ¿verdad?
-No puede ser ¡no puede haber un traidor entre nosotros que se haya ido de la lengua sobre nuestro plan!
-¡Silencio!- Los dudosos altos rangos enmudecieron ante la vos de nombre maestrosup.- No quiero escuchar ninguna acusación más.
De pronto un explosivo cerca de ellos exploto, destrozando la puerta y los cristales. Los altos rangos se cubrieron e inmediatamente salieron del despacho en busca de un culpable. Una joven figura corría hábilmente por el pasillo hacia ellos, una elfa de pelo castaño con una tela cubriendo su rostro de nariz hacia abajo, como si de una bandida se tratara. Esta se sorprendió al encontrarse de frente a tanta gente y en un visto y no visto cambio de dirección hacia otro pasillo. Una oleada de hechizos chocaron contra la pared. Los altos rangos fallaron su ataque ante ese cambio de dirección por parte de la joven. Una figura apareció al lado de ellos, apareciendo de la nada.
-Señor, los aprendices de Picaros hemos usado nuestro sigilo para encontrarla y dar con ella sin que se lo espere. Pero aunque no nos vea parece que nos detecta y cambia de dirección…es muy hábil…-
La joven picara se oculto nuevamente tras el asentimiento de cabeza de su maestro iba a responderla pero Maestrosup le cogió del cuello de la toga, amenazante.
-¿Qué hiciste con la pequeña? ¡¡¡¿La dejaste huir?!!!
-¿Qu…Que pe…pequeña? – Estaba lleno de terror ante la amenaza del ser más poderoso de los Vardaniel.
- ¡Aquella noche…hace ocho años! – maestrosup estaba realmente furioso, nunca antes alguno del los miembros le vio antes enfadado.- Yo en persona, siendo el alto rango, el líder de los Vardaniel.., te ordene que fueras en busca de esa criatura y que la mataras…¡Que mataras a la hija de los Vardamir! – Todos se quedaron sorprendidos.
-No... no la llegue a encontrar… y tampoco pensé que fuera una gran amenaza..
-Pensaste… ¡Cuando yo doy ordenes se obedecen y no se piensa! –Su mano soltó el cuello de la túnica para colocarla ante su rostro. El poder de la sombras surgió de esta, consumiendo la carne de su víctima provocándole la muerte. – Esto es lo que le pasa a los traidores y así es como tiene que acabar esa Vardamir!
Un fuerte sonido acompañado con una nube de polvo y cascotes inundo el pasillo, la joven elfa había puesto un explosivo muy cerca de ellos. El superjefe enseguida se levanto del suelo, había sido bastante fuerte la explosión, tanto que había derribado a todos los presentes al suelo. Se quito la capa de polvo de su túnica y enseguida alzo la vista para ver algún rostro.
-Nombre, nombre, a que esperáis para usar vuestros poderes de sanación?! Nombre… -El superjefe giro la cabeza hacia atrás…los dos sacerdotes supremos habían fallecido al impacto de la explosión y de los cascotes de pared.
-Maldita…. ¡Yo mismo te matare con mis propias manos!
-¡Espera superjefe! – Fue en vano detenerle, Vehiron se incorporo malherido, en busca de su maestro pero fue en vano detenerle.

La lluvia caía sobre su rostro…lo notaba en su piel…pero su mente no quería recibir esa caricia producida por las gotas, tenía una misión… una misión completamente importante que hacer. Junto a elelfochungodelatorredemisión, uno de los mejores estudiantes a picaro estaba Thiferet, esperaban atentamente en lo alto de la academia, su misión era sencilla, cualquier signo de movimiento fuera de la academia era motivo para atacar… atacar para arrebatar la vida y asi salvar aquella enorme piedra donde los Vardanier guardaban todo el poder arcano para su veneficio.
-Thiferet, crees que esta academia…es decir,,, las ideas que tienen…
-Que quieres decir nombre? – La joven estaba sorprendida, nunca antes había hablado sobre la academia, ella tan solo hacia lo que le mandaban… no pensaba nada mas que no fueran en como completar las misiones.
-No se… creo que… no están en lo correcto… creen que esto es mejor para nosotros, pero yo no lo tengo muy seguro… el otro dia me escape hacia lunargenta.
-Escapaste? No puedes salir de la academia! Es una muestra de traiccion hacia la academia!
.-Vamos thiferet..lo veo en tus ojos..tu no eres como ellos! Eres la mejor aspirante a maga de la academia, tu maestro te tiene muy en cuenta…pero… solo te quiere para su veneficio…
-Tonterias! No dígas nada más! Blasfemia!
-No…Thi… - El joven elfo no pudo acabar, una nueva explosión hizo un agujero en la pared, saliendo hacia el exterior. Inmediatamente desapareció…gracias al sigilo pudo prepararse para el combate…- Thiferet…dejemoslo…podemos empezar de nuevo…
Del agujero de la pared surgió una figura saliendo al exterior, Thiferet inmediatamente la vio, pero por una vez en sus catorce años de vida no consiguió atacar de inmediato, se quedo mirando la persona q habia salido al exterior. La figura se dio cuenta de la presencia de Thiferet, he inmediatamente se empezó a dirigir donde ella a todo correr…sabía que si había un enfrentamiento, a distancia contra una maga no tendría nada que hacer.
Al tener a la agresora justo delante de sus narices… Thiferet entro en si, había dejado pasar unos segundos muy valiosos para detener al enemigo, sus manos se alzaron, de entre ellas empezaron a emanar un calido fuego…pero los ojos de esta se toparon con la agresora… las dos se miraron a los ojos unos segundos, sin atacarse mutuamente…mientras q la bandida cada vez se acercaba mas a la maga. Pero algo se interpuso en el camino de la agresora, que callo al suelo sin previo aviso.
-Thiferet corre! No te quedes quieta! Iba a matarte!- El joven picaro había puesto la zancadilla a la agresora causando que se callera, al estar en sigilo esta no le vio.
-VOSOTROS! MATARLA YA! –La voz del superjefe sonó tras de ellos, saliendo del mismo agujero donde la agresora apareció. – Proteger la piedra arcana!!!!! Descarga de la sombras!!!!
Unos cuantos hechizos emergieron de las manos de superjefe dirigiéndose hacia la invasora, este rodo en el suelo esquivando los ataques colocándose justo enfrente de la maga, ambas se quedaron mirando…
-el ataque mas poderoso de los brujos!!!
La agresora giro su cabeza hacia atrás, lo único que pudo ver era una bola enorme de fuego que se dirigía hacia ellas. Inmediatamente se aparto quedando expuesta a Thiferet, la cual esta estaba paralizada.
-Tonta…- la agresora barbuceo, e inmediatamente se echo encima de la maga, apartándola para que no le diera el gran hechizo, que sin duda alguna la habría matado.- Es que solo te importa tu amada piedra? Viejo estúpido?
Se incorporo al momento y corriendo subió la pequeña cuesta en espiral que tenia la torre, subiendo a la superficie de la torre donde allí se encontraba la gran piedra del poder arcano. Los ojos de superjefe se abrieron de par en par al ver como la intrusa estaba colocando un artefacto.
-Thiferet que haces hay quieta!!! Y tu eres la gran maga que tanto dice eljefe??!! Ve allí y matala!!!
-Si…si..
Aun sorprendida por la acción por parte de ambos esta se levanto del suelo pero elpicaro apareció del sigilo.
- Señor, por favor, dame a mi el privilegio de detener a la intrusa.-Este se volvió hacia Thiferet- no te preocupes, me he dado cuenta de la verdad de todo esto…y ya no quiero seguir aquí y tampoco es que tenga donde ir. Pero recuerda esto Thiferet… realmente formar parte de esto? Tanto como para valer menos que una simple piedra de poder, que casi te mata el Señor?
Inmediatamente salió corriendo hacia la piedra. La intrusa aun seguía allí, el superjefe loco de rabia empezó a echar maldiciones a diestro y siniestro, tan histérico estaba que ni se dio cuenta que estaba lanzando hechizos por lanzar y uno de los hechizos tomo el rumbo directo hacia la piedra del poder arcano. La intrusa se dio cuenta enseguida de ese error por parte del superjefe, y salió huyendo, sabiendo que si o si, su misión estaría completada. Elpicaro la dejo huir, sin ni siquiera mirarla, sabía perfectamente los motivos de esta. El hechizo impacto contra la piedra, rompiéndola, un liquido salpico por todo el suelo llenando a el picaro totalmente, el cual inmediatamente empezó a tomar la forma de un elfo consumido por el poder arcano.
-No…no!!! Que es esto?!!!
El superjefe no podía creer en lo q estaba viendo, estaba a punto de un ataque, agarro inmediatamente a Thiferet del brazo con algo de presión.
-Tu…niña…tu misma lo has visto verdad? Ha sido esa Vardamir!!!! La que ha destruido la piedra verdad? Verdad? – Thiferet era la única testico de quien había destruido la piedra realmente, y superjefe tenia que asegurarse de que asegurarse de la opinión de la maga.
-Var…. Vardamir..? Si..si…a sido…si a sido esa intrusa. – Ese nombre le recordaba algo pero no tenia tiempo para poder pensar, lo único que tenia que pensar era en salir de allí si no quería acabar como elpicaro.
-Eso es….buena chica… ahora vámonos de aquí!!
El superjefe tiro de Thiferet del brazo, saliendo rápidamente de allí. Inmediatamente los explosivos de la intruso hicieron su función, explotando toda la superficie de la torre… haciendo añicos la piedra del poder arcano.
La explosión fue mucho más grande que las anteriores, y el ruido de esta hizo que todos los miembros de la hermandad Vardanier que habían supervivido al ataque salieran corriendo de la academia, salvando sus vidas.
Todos estaban fuera de la academia, contemplando sin poder hacer nada como el poder arcano estaba inundando toda la torre, destruyéndola y la piedra de poder…totalmente destruida. Supermaestro junto a Thiferet llegaron donde estaban los demás, eljefe inmediatamente fue donde ellos.
- Que ha pasado?!
-Diles lo que ha ocurrido…Thiferet.- El jefe miro con superioridad hacia Thiferet, asegurándose de lo que contestaría la joven maga.
La joven suspiro un segundo antes de contestar.
- La intrusa…destruyo nuestra gran piedra.
Una sonrisa se contemplo en los labios de superjefe pero inmediatamente su rostro cambio mostrando una enorme ira en su interior.
-Que estáis haciendo aquí todos parados!!! Inutiles!!! Ir a buscarla!! TODOS!! QUIERO SU CABEZA!!!

A lo lejos de todo el bullicio, estaba la intrusa alejándose del lugar a todo correr. Se llevo la mano al pañuelo que le cubría el rostro, quitándoselo, dejándolo caer en el suelo para dejar una falsa pista. Su misión había sido completada y a su vez una parte de su venganza, había destruido prácticamente la organización Vardaniel y destruido su fuente de poder. Sin perder ni un segundo tomo camino a Feralas, donde se reuniría con aquella druida que la crio.




Khylen
Administrador
Administrador

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 16/01/2011
Edad : 29
Sexo : Femenino

Ver perfil de usuario http://invictus.foros.bz

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.